Las mujeres ya son mayoría entre quienes alquilan una habitación en España

Compartir vivienda es una opción cada vez más extendida en España y ahora tiene un perfil claro: mujer, soltera y menor de 35 años. Según un estudio de Fotocasa Research, las mujeres representan el 53% de las personas que viven en una vivienda compartida, un cambio de tendencia que se consolida desde 2024. Los datos también revelan que la edad media es de 31 años y que los menores de 35 concentran tres cuartas partes de la demanda. La comunidad autónoma con mayor peso es Andalucía, con el 23% del total.
La edad marca el perfil del demandante
El análisis 'Perfil de las personas que comparten vivienda', elaborado por Fotocasa Research con datos del primer semestre de 2026, sitúa la edad media en 31 años. Los jóvenes de entre 18 y 24 años son el grupo más numeroso, con un 44% del total, seguidos de los de 25 a 34 años, que representan otro 33%. En conjunto, los menores de 35 años suman aproximadamente tres cuartas partes de toda la demanda de habitaciones en España.
A partir de los 35 años, la presencia de este tipo de convivencia se reduce notablemente: el 5% tiene entre 35 y 44 años, el 7% se encuentra entre los 45 y los 54 años y el 12% corresponde a personas de entre 55 y 75 años. Estos datos confirman que el alquiler de habitaciones es una fórmula ligada principalmente a la juventud.
Compartir vivienda, una alternativa cada vez más vinculada al coste de la vivienda
El estudio también revela que buscar una habitación no es una opción exclusiva de quienes ya están acostumbrados a vivir con otras personas. El 40% de los demandantes todavía vive con sus padres, aunque este porcentaje se ha reducido ligeramente respecto al año anterior. El segundo grupo más numeroso está formado por quienes ya conviven con personas que no son familiares, que representan el 24% del total.
También hay personas que viven con su pareja, que suponen el 9%, mientras que otro 9% reside sola y un 10% convive con su pareja e hijos. El resto se reparte entre quienes viven solos con sus hijos, con un 2%; las familias extensas, también con un 2%, y otras situaciones residenciales, que representan el 4%.
Para María Matos, directora de Estudios y portavoz de Fotocasa, el predominio femenino es especialmente significativo porque refleja el impacto que tiene la situación de la vivienda en las decisiones de una generación. «Cada vez más personas con empleo recurren al alquiler de una habitación porque el coste de una vivienda completa resulta inasumible», señala. Considera que compartir piso ya no puede entenderse únicamente como una solución ligada a una determinada etapa vital. En sus palabras, se ha convertido en una estrategia de «supervivencia económica» que permite reducir el esfuerzo salarial necesario para acceder a una vivienda.
Andalucía encabeza la demanda de vivienda compartida
El fenómeno presenta diferencias importantes según el territorio. Andalucía concentra el 23% de las personas que comparten vivienda en España, situándose como la comunidad autónoma con mayor peso dentro del conjunto analizado. Madrid ocupa la segunda posición, con el 20% del total, seguida de Cataluña, que representa el 13%, y de la Comunidad Valenciana, con un 12%. Estas cuatro comunidades concentran una parte importante de la demanda relacionada con el alquiler de habitaciones.
En cuanto al perfil socioeconómico, la clase social media-media es la predominante entre las personas que comparten piso y representa el 27% del total.
La experta también advierte de que las consecuencias van más allá del propio mercado inmobiliario. Según explica, cuando la emancipación se retrasa o depende de fórmulas de convivencia compartida, también puede retrasarse la creación de nuevos hogares, los proyectos de vida en pareja y la formación de familias, con efectos sobre la emancipación juvenil y la natalidad.



