El BCE sube los tipos al 2,5% y encarece la financiación hipotecaria ante una inflación que no cede

El Banco Central Europeo (BCE) ha vuelto a endurecer su política monetaria. El Consejo de Gobierno ha aprobado una subida de 25 puntos básicos que sitúa la tasa de depósito en el 2,5%, en un contexto de inflación al alza en la eurozona. La decisión, la segunda de este año, encarece el crédito y condiciona la evolución del euríbor y de las hipotecas variables en España.
Una subida que ya descontaba el mercado
El BCE ha ejecutado un incremento de 25 puntos básicos en sus tipos de referencia. La tasa de depósito queda en el 2,5%, mientras que la de las operaciones principales de refinanciación sube hasta el 2,65% y la facilidad marginal de crédito se sitúa en el 2,90%.
Se trata del segundo aumento del año. La institución ya había subido los tipos en junio, en lo que fue la primera subida desde septiembre de 2023. Con este nuevo movimiento, el banco central vuelve a endurecer las condiciones monetarias y confirma un giro en la política que venía aplicando durante el último año.
La decisión estaba contemplada por los mercados, según la información publicada por brainsre.news, lo que no evita que tenga efectos directos sobre el coste de la financiación. Cada subida de tipos se traslada con rapidez al euríbor, el índice al que están referenciadas la mayoría de las hipotecas variables en España.
La inflación vuelve a acelerarse y el BCE revisa sus previsiones al alza
El BCE justifica la subida por el repunte de la inflación en la eurozona. El dato de agosto se situó en el 3,3%, cuatro décimas por encima del 2,9% registrado en julio. La inflación subyacente, que excluye energía y alimentos, se moderó una décima hasta el 2,1%.
La institución europea ha elevado sus previsiones de inflación para 2027 y 2028. Ahora calcula que los precios subirán un 2,5% en 2027 y un 2,1% en 2028, frente al 2,3% y el 2% que había previsto anteriormente. Para 2026 mantiene su estimación en el 3%, todavía un punto por encima de su objetivo.
Además, el BCE contempla una inflación subyacente del 2,5% en 2026, del 2,6% en 2027 y del 2,3% en 2028. Estas cifras reflejan la preocupación del organismo: aunque algunos componentes se moderen, la presión sobre los precios puede mantenerse elevada durante varios años.
Conflicto en Oriente Próximo y riesgo energético
El banco central señala la situación en Oriente Próximo como uno de los principales focos de riesgo para la evolución de los precios. La institución considera que el conflicto continúa generando presiones, especialmente en el ámbito energético.
El BCE mantiene una actitud de vigilancia ante los posibles efectos de la situación energética sobre los precios. La institución advierte de que la inflación permanecerá durante un tiempo considerable por encima de su objetivo y que los riesgos en este ámbito son al alza.
Para hacer frente a esta incertidumbre, los expertos del BCE han elaborado distintos escenarios en función de la intensidad y duración de la perturbación energética, así como de sus posibles efectos indirectos sobre la economía y los precios. Pese a esta vigilancia, el banco central ha evitado comprometerse con una trayectoria concreta para los próximos tipos y asegura que las futuras decisiones dependerán de los datos disponibles.
Mejores perspectivas de crecimiento, pero con riesgos a la baja
La revisión de previsiones del BCE no se limita a la inflación. La institución también ha mejorado sus expectativas de crecimiento para 2026 y 2027, mientras mantiene sin cambios la estimación correspondiente a 2028.
Para 2026, el banco central espera ahora un crecimiento económico del 0,9%, frente al 0,8% calculado anteriormente. Para 2027, la previsión aumenta del 1,2% al 1,4%, mientras que la estimación para 2028 permanece en el 1,5%.
Estas mejores perspectivas conviven con un escenario marcado por una elevada incertidumbre. El BCE considera que existen riesgos al alza para la inflación y, al mismo tiempo, riesgos a la baja para el crecimiento de la economía europea. Esta combinación de factores dibuja un panorama complejo para la política monetaria, en el que el encarecimiento del crédito busca contener los precios sin estrangular la actividad económica, algo que los titulares de hipotecas variables seguirán de cerca en las próximas revisiones de sus cuotas.



