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El III Congreso de Arquitectura Saludable urge a vincular la rehabilitación con la salud de los habitantes

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(brainsre.news)

El próximo 20 de octubre, Madrid acoge la tercera edición del Congreso Nacional de Arquitectura Saludable, un encuentro organizado por el Observatorio de Arquitectura Saludable (OAS) que reunirá a arquitectos, ingenieros, médicos, administraciones públicas y empresas del sector para abordar cómo la rehabilitación de edificios puede mejorar la salud de las personas. Bajo el lema 'Rehabilitar y Regenerar para Cuidar', el evento se celebrará en el Colegio de Arquitectos de Madrid (COAM) y planteará una pregunta que, según los organizadores, debería anteceder a cualquier intervención: ¿para quién trabajamos y cómo afecta el entorno construido a quienes lo habitan?

Un parque de viviendas envejecido: la oportunidad de una rehabilitación integral

La presidenta del OAS, Rita Gasalla, subraya que la mayor parte de las viviendas españolas se levantó antes de 2006, sin apenas exigencias de accesibilidad, confort térmico, calidad del aire o ruido. Esto se traduce en problemas concretos para los residentes: personas mayores que no pueden salir de casa por falta de ascensor, niños que rinden menos en aulas ruidosas o mal ventiladas, o familias expuestas a humedades, frío o calor debido a edificios que no fueron concebidos para protegerlas.

Según Gasalla, la rehabilitación que ya está en marcha en España, impulsada por fondos europeos, ofrece una oportunidad histórica para corregir estas deficiencias. Sin embargo, advierte de que limitar esa transformación al ahorro energético sería desaprovechar una ocasión única. "La configuración del espacio, la luz que entra por una ventana, el aire que respiramos, el ruido, la temperatura, las radiaciones a las que nos exponemos o los materiales que nos rodean: todo eso condiciona cómo dormimos, cómo nos concentramos, cómo envejecemos", explica Gasalla, quien insiste en que "la arquitectura es mucho más que eficiencia o sus cualidades estéticas, funcionales y estructurales. Es un determinante de salud".

Más allá de la fachada: la salud como criterio de valor del activo inmobiliario

La reflexión que plantea el congreso no se detiene en el interior de los edificios. Según Gasalla, "no podemos hablar de edificios saludables sin hablar de barrios saludables", ya que la calidad del espacio público, el ruido, la movilidad, las zonas verdes o la proximidad de servicios condicionan la calidad de vida y la autonomía de las personas, especialmente a medida que envejecen.

Esta mirada también tiene implicaciones desde la perspectiva del activo inmobiliario. "Un edificio que proporciona mejores condiciones de salud, rendimiento, bienestar y confort puede ser también un edificio más atractivo, resiliente y preparado para responder a una demanda cada vez más exigente", señala Gasalla, quien insiste en que la rehabilitación saludable puede generar valor tanto para los propietarios como para los usuarios.

El congreso contará con mesas redondas y ponencias que abordarán desde políticas públicas de rehabilitación y regeneración urbana hasta indicadores concretos de salud, como la calidad del aire interior, el confort acústico o la biohabitabilidad de los materiales. También se presentarán casos de éxito, como el Edificio Impulso Verde de Lugo, que ejemplifica un modelo de arquitectura saludable basado en recursos locales.

Herramientas para pasar del discurso a la práctica

Uno de los anuncios destacados del congreso será la presentación de varias herramientas prácticas para aplicar el criterio de salud en los proyectos. Entre ellas, el primer tomo de la Guía de Arquitectura Saludable, una ficha de recomendaciones para espacios educativos saludables y los avances de la certificación de Eventos Saludables. Según Gasalla, son "pasos concretos que ya se dirigen a algo importante y urgente: que la salud se convierta en un criterio irrenunciable incorporado de forma sistemática a las decisiones de diseño, rehabilitación, promoción, construcción y gestión".

El congreso también subrayará la necesidad de un trabajo conjunto entre todos los agentes implicados. "El arquitecto puede diseñar un edificio saludable, pero necesita que la normativa lo respalde. La administración puede legislar, pero necesita evidencia y datos técnicos sólidos. La empresa promotora puede promover un edificio que cuida a quien lo habita para tener un activo mejor preparado, pero necesita que exista demanda por parte de una sociedad bien informada", concluye Gasalla.

Tras tres ediciones, el OAS asegura que cada año hay más administraciones, empresas y profesionales que incorporan estos criterios en sus pliegos, proyectos y estrategias. "Es la mejor señal de que vamos en la dirección correcta", celebra la presidenta del OAS, quien insiste en que "rehabilitar priorizando la salud es una oportunidad de aprovechar cada intervención para crear mejores activos, mejores ciudades y, sobre todo, mejores lugares para vivir".