alquiler

Fidere reparte 519 millones entre sus accionistas tras vender 5.000 viviendas a Brookfield

Fotografía que ilustra la noticia: Fidere reparte 519 millones entre sus accionistas tras vender 5.000 viviendas a Brookfield
(brainsre.news)

La socimi Fidere Patrimonio ha cerrado un ejercicio extraordinario de poco más de cuatro meses con un beneficio de 518,9 millones de euros tras completar la venta de una cartera de más de 5.000 viviendas a Brookfield. La operación, valorada en 1.050 millones, ha provocado una profunda transformación en las cuentas de la compañía, que ha destinado prácticamente todo su beneficio a remunerar a sus accionistas. Las cuentas de Fidere, correspondientes a un periodo que terminó el pasado 18 de mayo, se han publicado en BME Growth y reflejan un giro radical respecto al ejercicio anterior, cuando la compañía registraba pérdidas de 4,65 millones de euros. La venta supone, además, el punto de inflexión en la presencia de Blackstone en el mercado español de vivienda en alquiler, ya que los fondos obtenidos se distribuyen mientras la gestora estadounidense mantiene otra plataforma residencial, Testa Residencial, sobre la que ya ha iniciado un proceso de desinversión progresiva.

De los números rojos a un beneficio de 520 millones

Las cuentas que Fidere ha presentado en el BME Growth reflejan un cambio de rumbo sin precedentes en la trayectoria de la socimi. El ejercicio excepcional arrancó el 1 de enero y concluyó el pasado 18 de mayo, cuando se hizo efectiva la salida de las sociedades que concentraban los activos inmobiliarios de Fidere. En ese periodo, la compañía ha pasado de unas pérdidas de 4,65 millones de euros contabilizadas en 2025 a un beneficio de 518,9 millones de euros.

El grueso de ese beneficio proviene de la venta de la cartera. Fidere registró un resultado positivo de 496,5 millones de euros por la transmisión de sus inversiones, mientras que los ingresos obtenidos por su actividad ordinaria apenas alcanzaron los 24,7 millones de euros. El resultado de explotación se situó en 520,5 millones de euros, una cifra que dista mucho de los 4,8 millones de números rojos registrados el ejercicio precedente.

El cambio en las cuentas no solo afecta a la cuenta de resultados. En el balance, los activos de la socimi pasaron de 166,08 millones de euros al cierre de diciembre de 2025 a 74,63 millones el 18 de mayo. Durante el proceso, desaparecieron también los 62,22 millones de euros de deuda a largo plazo que Fidere mantenía con empresas de su propio grupo. La documentación de la propia compañía señala que la operación supuso la desinversión de la única línea de negocio del Grupo Fidere y de su principal fuente de ingresos.

Un dividendo que absorbe el 99% del beneficio

El beneficio extraordinario generado por la venta tendrá como destino prácticamente íntegro la remuneración de los accionistas. Durante el ejercicio, el consejo de administración de Fidere aprobó un dividendo a cuenta de 492,3 millones de euros. A esta cantidad se suman otros 26,64 millones que el consejo propondrá distribuir a la junta con cargo al resultado del ejercicio. En conjunto, la socimi prevé repartir prácticamente los 518,94 millones de euros de beneficio entre sus accionistas.

La distribución de estos fondos llega después de una operación valorada en 1.050 millones de euros que ha alterado la estructura de la compañía. Al terminar 2025, Fidere contabilizaba 122,96 millones de euros en inversiones en empresas del grupo y sociedades asociadas. Esa partida prácticamente desapareció al cierre del ejercicio extraordinario como consecuencia de la venta de las sociedades propietarias de los inmuebles.

Una vez completadas las transmisiones, la socimi dejó de controlar las sociedades que hasta entonces concentraban la propiedad de sus activos inmobiliarios. El resultado es una compañía con una estructura radicalmente distinta tras desprenderse de la cartera residencial que constituía el centro de su actividad.

Madrid concentra la cartera transmitida a Brookfield

La operación que ha cerrado Fidere se inscribe en una década de presencia de Blackstone en el mercado residencial español a través de la socimi. La cartera que ha pasado a manos de Brookfield estaba integrada por aproximadamente 5.150 viviendas y contaba con una valoración de unos 1.302 millones de euros al cierre de 2025. La mayor parte de estos inmuebles se concentra en la Comunidad de Madrid.

Entre las viviendas transmitidas figuran cerca de 1.800 que Fidere adquirió en 2013 a la Empresa Municipal de la Vivienda y Suelo de Madrid (EMVS), una operación que marcó la entrada de Blackstone en el negocio residencial español. La transmisión a Brookfield supone también la salida de Blackstone de Fidere, aunque la gestora estadounidense mantiene su presencia en el mercado español de vivienda en alquiler a través de Testa Residencial, su otra gran plataforma en este segmento.

Testa contaba al cierre de 2025 con más de 8.300 viviendas. Blackstone ya ha iniciado el proceso para desprenderse también de esta cartera, aunque en este caso ha optado por una estrategia diferente, basada en la venta progresiva de los inmuebles a particulares. La operación de Fidere, en cambio, se ha resuelto mediante una venta mayorista de la cartera a un único comprador.