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La falta de capacidad eléctrica: el nuevo cuello de botella para la construcción de vivienda en España

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(brainsre.news)

La falta de capacidad en la red eléctrica se está convirtiendo en un nuevo cuello de botella para la construcción residencial en España. Aunque no es el principal factor que limita la oferta de vivienda, la necesidad de reforzar o ampliar la infraestructura eléctrica está retrasando la ejecución de promociones inmobiliarias y la llegada de obra nueva al mercado.

Más de 80.000 viviendas en espera de nueva infraestructura eléctrica

Según destaca un informe de BBVA Research, más de 80.000 viviendas previstas dependen actualmente de la construcción de nuevas infraestructuras eléctricas. Especialmente, ocurre en zonas como Madrid, Valencia, Alicante, Sevilla o Murcia, áreas donde la capacidad actual de la red condiciona el desarrollo residencial. Cuando la red eléctrica no dispone de capacidad suficiente, los nuevos desarrollos urbanísticos necesitan reforzar la infraestructura existente o construir nuevas subestaciones antes de poder conectarse. Este proceso puede retrasar la ejecución de las promociones y demorar la incorporación de viviendas al mercado. El proceso puede requerir entre cinco y ocho años, debido a la planificación de la red, las autorizaciones administrativas, la evaluación ambiental, la adquisición de suelo y la construcción de las infraestructuras necesarias.

El impacto varía entre territorios

La falta de capacidad eléctrica no afecta por igual a todo el territorio. Aunque España dispone de capacidad eléctrica suficiente en términos agregados, esta no siempre se localiza donde existe mayor demanda de vivienda, por lo que numerosas promociones requerirán nuevas subestaciones o refuerzos de la red antes de poder desarrollarse. Entre los ejemplos analizados figuran promociones ubicadas en la Comunidad de Madrid, Vélez-Málaga, Estepona y Aragón, donde la disponibilidad de capacidad eléctrica condiciona el calendario de ejecución o incluso la entrega de viviendas ya terminadas. Concretamente, el análisis identifica varias provincias donde la capacidad eléctrica disponible resulta insuficiente para abastecer un volumen de viviendas equivalente al déficit residencial acumulado hasta 2025 si no se acometen nuevas inversiones en la red. Serían Madrid, Valencia, Alicante y Murcia, además de otras como Castellón, Toledo, Granada, Cádiz, Almería, Zaragoza, Lleida o Jaén.

Casos concretos: Madrid, Valencia, Alicante, Sevilla y Murcia

En la Comunidad de Madrid, el suelo previsto para los próximos cinco años permitiría construir 126.000 viviendas, mientras que el déficit residencial acumulado asciende a 116.000 viviendas. Sin embargo, la capacidad eléctrica firme disponible permitiría abastecer únicamente unas 40.000 viviendas, así que la viabilidad de muchos desarrollos dependerá de la construcción de nuevas infraestructuras eléctricas, concluye el informe. En la provincia de Valencia, varios de los principales desarrollos urbanísticos previstos —como el PAI del Grao, Parque Central o Malilla Sur— no disponen de capacidad eléctrica suficiente con la red actual, mientras que en el municipio de Valencia solo dos distritos muestran capacidad disponible para nuevas conexiones residenciales. El estudio identifica una situación similar en Alicante, donde los principales desarrollos previstos en la capital, como PAU 5, Vistahermosa/Nou Nazareth, Benalúa Sur o San Blas, requerirán inversiones adicionales para garantizar el suministro eléctrico. En Sevilla, numerosos desarrollos, entre ellos Palmas Altas-Entrenúcleos, Dos Hermanas o Alcalá de Guadaíra, también precisarán ampliar la capacidad de la red. Y algo parecido ocurre en Murcia, donde prácticamente todos los grandes desarrollos analizados requerirán también nuevas inversiones en infraestructuras eléctricas para poder ejecutarse.

La capacidad de acceso a la red, un recurso estratégico

El estudio achaca la situación a la regulación aprobada durante la pasada década, que limitó el ritmo de inversión en redes para garantizar la sostenibilidad financiera del sistema, dificultando actualmente la capacidad de dar respuesta al aumento de la demanda de acceso eléctrico. Desde 2020, se han incorporado hitos, plazos y garantías económicas para evitar el acaparamiento de capacidad y liberar permisos no utilizados. Además, desde 2026 la vivienda pasa a considerarse un proyecto estratégico en la asignación del acceso eléctrico, junto con otras actividades como la industria. No obstante, BBVA Research señala que la efectividad de este nuevo marco dependerá del desarrollo reglamentario y de que la asignación se base en criterios objetivos y transparentes. La saturación de la red no se observa directamente, sino mediante un aumento de los costes para mantener la estabilidad del sistema, restricciones técnicas, vertidos de energía renovable y una menor eficiencia en el funcionamiento de la red, señalan desde BBVA Research.

La inversión en redes, clave para responder al déficit de vivienda

El informe indica que el rápido despliegue de energías renovables y el avance de la electrificación han incrementado la capacidad de generación eléctrica, mientras que la expansión de la red no ha avanzado al mismo ritmo. Como consecuencia, el 88% de los nudos de distribución dispone de menos de un megavatio de capacidad firme, lo que limita la conexión de nuevos proyectos residenciales o económicos de cierta dimensión. En la misma línea, la entidad recuerda que en 2024 España dejó de aprovechar el 1,4% de la energía renovable generada por falta de capacidad de la red y que los costes para mantener la estabilidad del sistema han aumentado de forma significativa en los últimos años. La disponibilidad de capacidad eléctrica no siempre coincide con las zonas donde existe mayor presión residencial. Los ejemplos de Madrid, Barcelona, Valencia, Alicante, Sevilla, Málaga y Murcia muestran que numerosos desarrollos urbanísticos requerirán nuevas subestaciones o refuerzos de la red para poder ejecutarse. La electrificación de los hogares, la industria, el transporte y los centros de datos intensificará la competencia por la capacidad disponible, advierte BBVA Research. Según el estudio, la demanda eléctrica podría aumentar alrededor de un 45% hasta 2030, lo que hace imprescindible acelerar la inversión en redes eléctricas.

El informe considera que el Real Decreto aprobado el 28 de julio de 2026 representa un paso en la buena dirección al movilizar hasta 17.900 millones de euros adicionales para redes eléctricas hasta 2030, favorecer las inversiones anticipatorias e impulsar la digitalización de la red. No obstante, el impacto de estas medidas dependerá de su ejecución efectiva y de una evaluación posterior que permita comprobar cuánto se invierte, con qué eficacia y cuánta nueva capacidad de conexión se genera.

Actuaciones para evitar que la red limite el desarrollo residencial

BBVA Research identifica cuatro líneas de actuación para reducir este nuevo cuello de botella: acelerar la inversión en redes eléctricas y anticiparla al desarrollo urbano; mejorar la coordinación entre la planificación urbanística y la eléctrica; optimizar la asignación de capacidad disponible reduciendo los bloqueos existentes; e impulsar el almacenamiento energético y la flexibilidad del sistema para aprovechar mejor la infraestructura disponible.