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El Barcelona cierra la venta de Can Rigalt por 30 millones y deja vía libre al desarrollo urbano de L'Hospitalet

Fotografía que ilustra la noticia: El Barcelona cierra la venta de Can Rigalt por 30 millones y deja vía libre al desarrollo urbano de L'Hospitalet
(brainsre.news)

El FC Barcelona ha vendido los terrenos de Can Rigalt, en L'Hospitalet de Llobregat, a la promotora Metropolitan House BCN Residencial SL por 30 millones de euros. La operación, cerrada el 8 de julio, supone el fin de una de las parcelas que más tiempo ha permanecido en el balance del club, adquirida en 1997 y con varios intentos fallidos de desarrollo urbanístico. La venta no generará una plusvalía significativa para la entidad, pero refuerza la posición de la promotora en una zona llamada a transformarse en los próximos años.

Una venta sin plusvalía contable para el club

El acuerdo entre el Barcelona y Metropolitan House se firmó el 8 de julio de 2026. Según la información publicada por brainsre.news, el club ya ha recibido 10 millones de euros antes de la formulación de las últimas cuentas, y el resto se integrará en el desarrollo de la operación. La transacción se contabilizará en el ejercicio 2026-2027.

El impacto en las cuentas azulgranas será limitado, porque el precio pactado coincide prácticamente con el valor que los terrenos tenían en el balance, fijado en 29,99 millones de euros. Esa cifra llegó después de que una tasación independiente encargada por la junta directiva detectara la necesidad de registrar un deterioro de 1,2 millones. En términos contables, la venta no supone una ganancia relevante.

La comparación con el desembolso original agranda la perspectiva: el club pagó 37,24 millones de euros por estos terrenos en 1997, cuando presidía Josep Lluís Núñez. La intención inicial era trasladar allí la Ciudad Deportiva, aunque el proyecto se descartó y las instalaciones se construyeron finalmente en Sant Joan Despí.

Desde entonces, el Barcelona mantuvo los terrenos como un activo con la esperanza de que el crecimiento urbanístico de Barcelona hacia el sur permitiera obtener rentabilidad. Esa rentabilidad no llegó, y la venta se cierra ahora casi 30 años después sin generar un beneficio para la entidad.

Dos décadas de intentos fallidos y un arbitraje millonario

La historia de Can Rigalt es un ejemplo de cómo el planeamiento urbanístico puede condicionar una operación inmobiliaria durante años. El primer gran intento de desprenderse de los terrenos llegó en 2005, con Joan Laporta en la presidencia, cuando el club alcanzó un acuerdo con La Llave de Oro por 35,4 millones de euros a cambio del 30% de los metros cuadrados edificables correspondientes a cuatro fincas.

El contrato estaba condicionado al cumplimiento de varios requisitos urbanísticos, entre ellos la obtención de permisos para desarrollar viviendas. La operación quedó bloqueada tras el estallido de la burbuja inmobiliaria, y los trámites de reparcelación y urbanización previstos para la zona nunca llegaron a completarse.

El conflicto terminó en el Tribunal Arbitral de Barcelona, que determinó que no se habían cumplido las condiciones pactadas y obligó al Barça a devolver los 35,4 millones de euros recibidos, más otros 11,6 millones en intereses legales. En 2016, el club tuvo que recomprar los terrenos, recuperando un activo que permaneció en el balance sin generar el rendimiento esperado y afectado por las dificultades para desarrollar el planeamiento urbanístico del sector.

Metropolitan House concentra la propiedad y gana presencia en la zona

Con la compra al Barcelona, Metropolitan House pasa a tener una posición mayoritaria en los terrenos de Can Rigalt, un área situada entre L'Hospitalet de Llobregat y Esplugues de Llobregat. La promotora ya había adquirido el año pasado 72.000 metros cuadrados de terrenos en la misma zona a Endesa y Sacresa por 19 millones de euros, además de otras parcelas de pequeños propietarios.

La concentración de propiedad abre nuevas posibilidades de desarrollo, en un contexto en el que ya hay proyectos de gran calado sobre la mesa. Entre ellos figura el posible nuevo Hospital Clínic Barcelona, una iniciativa que contempla una inversión de unos 1.500 millones de euros y una superficie cercana a los 300.000 metros cuadrados.

El proyecto también incluye las facultades de Medicina y Farmacia de la Universidad de Barcelona, así como residencias para investigadores, concesiones y espacios para empresas del sector biotecnológico, cuyas rentas contribuirían a financiar parte de la actuación.

La venta no solo cierra una larga historia de proyectos fallidos para el club, sino que despeja el camino para que una sola promotora controle una pieza clave del futuro desarrollo urbanístico de la conurbación de Barcelona, con un impacto directo en la oferta de suelo y vivienda en la zona.