Una promotora valenciana compra el Sidi Saler para devolverle su uso hotelero sin demoler

El hotel Sidi Saler, el primer cinco estrellas de Valencia y abandonado desde hace 15 años, tiene un nuevo dueño. Una promotora valenciana con capital íntegramente local ha comprado el inmueble y prepara un proyecto para rehabilitarlo y devolverle su actividad hotelera de lujo, evitando la demolición y condicionado por la concesión de Costas y el visto bueno del Ayuntamiento.
Una nueva propiedad para un viejo símbolo hotelero
El hotel Sidi Saler, que en su origen fue el primer establecimiento de cinco estrellas de Valencia, ha cambiado de manos. Una promotora valenciana con capital íntegramente local ha adquirido el inmueble con la intención de recuperarlo de la ruina y devolverle su actividad, según recoge Levante y ha difundido brainsre.news. La operación se produce 15 años después de que el edificio quedara abandonado, en un contexto marcado por la incertidumbre judicial y administrativa que ha rodeado al complejo durante los últimos años.
La compra se ha cerrado después de que las mercantiles Divarian y Coral Homes vendieran el edificio, que se encontraba cada vez más deteriorado. La nueva propietaria ya trabaja en un proyecto para rehabilitar el antiguo establecimiento y volver a ponerlo en marcha como un hotel de cinco estrellas. La propuesta busca combinar una oferta hotelera de alta gama con la recuperación del edificio y su integración en el entorno del Parque Natural de l'Albufera, donde se encuentra situado, a escasos metros del mar.
Un interior devastado que conserva su estructura
El estado actual del Sidi Saler dista mucho de la solemnidad que lució en sus mejores tiempos. El abandono, la presencia de okupas y los saqueos han dejado un inmueble prácticamente impracticable en su interior. Según detalla Levante, hay techos desplomados, cables arrancados y suelos cubiertos de escombros. Parte del mobiliario aparece deteriorado y algunas habitaciones han quedado arrasadas por el fuego.
A pesar del deterioro interior, la fachada todavía conserva parte de su imagen solemne y la estructura del edificio sigue en pie. La estrategia de la nueva propietaria pasa precisamente por conservar esa estructura y evitar la demolición. Con ello se pretende también impedir la generación de miles de toneladas de residuos de construcción que supondría derribar el complejo para levantarlo de nuevo. La intención es mantener la estructura existente, sin eliminar ni añadir plantas ni nuevas edificaciones al complejo hotelero.
Las condiciones de Costas y el Ayuntamiento marcan el plan
El proyecto que se está preparando debe ajustarse a las exigencias de la Demarcación de Costas y a las condiciones planteadas por el Ayuntamiento de Valencia. Esta cuestión resulta especialmente relevante por la ubicación del Sidi Saler: el hotel está integrado en el Parque Natural de l'Albufera y muy próximo al mar, por lo que cualquier actuación debe encajar con las condiciones establecidas para este espacio y con la concesión administrativa que permite su uso.
El Ministerio para la Transición Ecológica otorgó en 2018 la concesión del Sidi Saler por un periodo de 30 años, prorrogable durante otros 30. El plazo se cuenta desde la aprobación del deslinde en 2007, de modo que, en principio, la concesión permitiría mantener la explotación del inmueble hasta 2037 y optar posteriormente a una prórroga de otros 30 años. La continuidad del proyecto, sin embargo, queda condicionada a que el Ministerio no considere extinguida la concesión. Esta circunstancia se suma a las dos sentencias judiciales contrarias que afectan al inmueble y a la incertidumbre que durante los últimos años ha rodeado el futuro del antiguo hotel.
Una apuesta por recuperar el valor natural y hotelero
La llegada del nuevo propietario abre una vía distinta para un edificio que llevaba años pendiente de una solución y que presentaba un avanzado deterioro. El proyecto plantea recuperar el uso hotelero sin modificar la estructura existente y convertir de nuevo el Sidi Saler en un establecimiento de cinco estrellas. La propuesta pretende aprovechar el valor del edificio y, al mismo tiempo, mantenerlo vinculado al entorno natural en el que se encuentra.
De momento, la iniciativa privada plantea una alternativa para recuperar un edificio que lleva tres lustros abandonado. El futuro del Sidi Saler queda ahora en manos de los trámites administrativos y de la evolución de su situación judicial, mientras la promotora trabaja en un proyecto que intenta conjugar la alta gama hotelera con el respeto al enclave protegido donde se asienta.



