Sareb cederá 597 viviendas en Baleares para alquiler social y asequible antes de su disolución

La Sociedad de Gestión de Activos Procedentes de la Reestructuración Bancaria (Sareb), conocida como el banco malo, entregará 597 viviendas en Baleares a la Administración General del Estado para destinarlas a alquiler social y asequible. La gestión corresponderá a Casa 47, la sociedad pública creada por el Ministerio de Vivienda, en el marco del proceso de disolución de Sareb, previsto inicialmente para 2027.
Un traspaso que refuerza el parque público en las islas
La operación se viene ejecutando desde 2025 y se extenderá hasta el final de la vida útil inicialmente prevista para la sociedad, fijada en 2027, aunque su disolución definitiva se prolongará durante más tiempo. Los inmuebles pasarán posteriormente a ser gestionados por Casa 47, la sociedad estatal creada por el Ministerio de Vivienda para desarrollar un sistema público de vivienda.
En el conjunto de España, Casa 47 recibirá de la Sareb unas 40.000 viviendas y 2.400 solares con capacidad para construir otras 55.000. En Baleares, la Sareb ha gestionado desde su creación alrededor de un millar de viviendas y todavía conserva la titularidad de algo más de 400, a las que se suman aquellos inmuebles cuya situación continúa pendiente de resoluciones judiciales.
Con la nueva transferencia, el número estimado de viviendas de Baleares que quedarán destinadas al alquiler social o asequible cuando desaparezca la Sareb ascenderá a 597, unas 160 más que las que mantiene actualmente en propiedad la sociedad. El futuro parque estará distribuido por diferentes municipios de las Islas, entre ellos Alaró, Alcúdia, Manacor, Mahón, sa Pobla y Santa Margalida.
Dos perfiles de inquilino, un límite común de renta
Los alquileres sociales se dirigirán a familias en situación de vulnerabilidad y la renta no podrá superar el 30% de los ingresos de la unidad familiar. En el caso del alquiler asequible, los destinatarios son personas que no están en riesgo de exclusión, pero cuyos ingresos no les permiten asumir los precios habituales del mercado libre de vivienda.
La gestión de este parque deberá lidiar con la diversidad de situaciones que presenta el patrimonio de la Sareb en Baleares. Entre los activos figuran viviendas sin cédula de habitabilidad, inmuebles con inquilinos y viviendas ocupadas, además de promociones que quedaron sin terminar durante la crisis inmobiliaria. La propia Sareb reconoce que algunos casos presentan una especial complejidad debido a procesos judiciales todavía abiertos, entre los que se incluyen viviendas habitadas bajo distintas circunstancias, con contratos considerados fraudulentos.
Un origen ligado a la crisis y a las exigencias europeas
La Sareb nació formalmente en 2012, después de la crisis inmobiliaria y bancaria que comenzó en 2008. La sociedad recibió buena parte de los llamados activos tóxicos de las entidades financieras rescatadas por el Estado, entre ellas Bankia, la Caixa o BMN, entidad que previamente se había integrado con Sa Nostra. Su creación estuvo vinculada a las condiciones exigidas por la Unión Europea a España a cambio de un préstamo de más de 40.000 millones de euros destinado a financiar el rescate bancario, una operación que supuso para las arcas públicas un coste superior a los 50.000 millones de euros.
En sus primeros años, la Sareb estuvo controlada mayoritariamente por capital privado y su principal objetivo era vender los activos recibidos para recuperar la inversión. Sin embargo, desde 2022 el Estado pasó a controlar la mayoría del capital y la sociedad incorporó entre sus objetivos la utilidad social de sus activos y la cesión de viviendas a las administraciones públicas para políticas de vivienda protegida. Desde entonces, según el Ministerio de Vivienda, se han firmado más de 7.700 contratos de alquiler social de viviendas de la Sareb en el conjunto de España.
Pese a las dificultades que presenta la gestión de un parque tan heterogéneo, la transferencia de las 597 viviendas permitirá que una parte de los activos acumulados por el banco malo durante más de una década tenga un destino vinculado a las políticas públicas de vivienda en Baleares, antes de que la Sareb complete el proceso que llevará a su desaparición.



